viernes, 19 de junio de 2009

CAMPAÑA POR LA "IGUALDAD"

Hoy salió en Guatemala una campaña en favor de promover la "IGUALDAD" y el orgullo Gay. La campaña, lo que he visto de ella, incluye las colas de los buses urbanos con fotos gigantes de parejas jóvenes homosexuales.

Respeto a todas las personas, todos somos hijos de Dios, pero no podemos permitir que nos engañen. No podemos ser "iguales".

Físicamente somos diferentes, psicológicamente somos diferentes. Somos hombres, o somos mujeres, pero no podemos ser alguna mezcla intermedia.

La estructura de nuestro mundo, la familia, necesita, como las grandes estructuras, unos buenos tornillos sujetados por tuercas. No me inmagino la Torre Eiffel, rígidamente en su sitio por tantos años, sujetada sólo por tornillos, o solo por tuercas!!

Más información sobre formas de ayudar a personas que tienen problemas con su identidad sexual: http://www.esposiblelaesperanza.com/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los años que llevamos de lucha por la igualdad se refieren a la igualdad de derecho y obligaciones. Es decir que no por ser hombres o mujeres se nos prohiban ciertas libertades. Obviamente cada ser es diferente pero de igual modo no es el sexo el único parámetro que me identifica. No soy igual a todas las mujeres por tener vulva y de igual modo todos los hombres no son iguales por tener pene. No te quedes en la superficialidad de la palabra IGUALDAD.

Andrea Rodil de del Valle dijo...

Estimado Anónimo,
Primero que nada, muchas gracias por tu visita.
De ninguna manera me quedo en lo "superficial" de la palabra IGUALDAD. Al contrario, creo que lo que trae de fondo es muy complejo e importante; efectivamente somos todos iguales en dignidad (fuimos creados por Dios, tenemos inteligencia y voluntad)pero al mismo tiempo es cada uno diferente y no nos define únicamente el hecho de ser hombres o mujeres, hay mucho más: la época en que nacimos, nuestra familia, el pais en que nos ha tocado vivir, la educación que recibimos, la inteligencia que nos tocó recibir.
Lo que sí es cierto es que cada una de esas cosas conlleva ciertas obligaciones, y lógicamente también ciertos derechos.
Yo, por ejemplo, nací en Guatemala, y sería algo ridículo ponerme en huelga o hacer una campaña publicitaria porque el gobierno de Lituania no me permite votar en su país, o porque me gustaría tener el derecho de asistir a una universidad sueca sin pagar. Al fin y al cabo, soy libre y nadie tiene por qué prohibirme nada. Del mismo modo no se le puede exigir a un hijo lo mismo que a otro, pues cada uno tiene sus características y cualidades que son las que nos hacen deliciosamente diferentes.
La naturaleza (que es de Dios) no se equivoca, yo nací mujer, y el hecho de ser mujer me da unos derechos y obligaciones que no cambiaría por nada.